El imperio de los sentidos: Una historia erótico-pasional de la vida real pero ampliamente censurada

Para evitar las estrictas leyes japonesas, Nagisha Oshima, director de cine nipón, decidió que el fuerte final de “El imperio de los sentidos” lo terminaría en un país que no fuera Japón.

Para ello, la producción registró la película como francesa, por lo tanto, las escenas filmadas y la edición final del material se realizaron en Francia, país con pensamientos más liberales.

Aunque el film se estrenó oficialmente en 1976, recién el pueblo japonés pudo apreciarla sin ningún tipo de restricción en el 2001. No obstante, debido al fuerte contenido sexual y al cuestionado argumento, hasta la fecha existen países que han preferido no exhibirla en sus salas cinematográficas.

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Al respecto, es preciso mencionar que si bien en un primer momento la película fue prohibida en el Festival de Cine de Nueva York (1976), años después pudo ser vista en los Estados Unidos gracias a los vídeos caseros.

Pero centrémonos un poco más en la historia de este film, catalogado por la crítica como una película porno de gran calidad. Oshina se inspiró en un hecho real ocurrido en 1930, por lo tanto, el contexto se centró en la ciudad de Tokio en 1936.

La actriz Eiko Matsuda encarna a una ex prostituta de nombre Sada Abe, quien trabaja como empleada en un conocido hotel. Al poco tiempo Abe se involucra en una relación extra-matrimonial con el dueño, Kichizo Ishida, protagonizada por Akiko Koyama.

El amor ha pasado a un segundo plano y el sexo es lo único que mueve a sus cuerpos y mentes. Ambos se dejan llevar por la pasión, ingresando a una espiral sexual que va desde juramentos, amenazas, peligrosos juegos eróticos e, inclusive, la misma muerte, dejando explícita la idea de que ambos cuerpos se pertenecen mutuamente.

Por supuesto, todas estas imágenes van acompañadas de escenas de sexo reales, que, según palabras del director, cada una de ellas fueron necesarias para construir con exactitud la historia central.

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